Compresor portátil Fanttik X9 Pro con pantalla digital y manguera enroscada

Fanttik

Fanttik X9 Pro

Compresor de batería de unos 450 g con modo moto, 150 psi y parada automática a la presión fijada. Cabe en una bolsa sobredepósito o bajo el asiento.

Muy buenoNota de nuestro análisis

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Ventajas

  • Unos 450 g: cabe en la bolsa sobredepósito o bajo el asiento
  • Modo moto con parada automática y precisión de ±1 psi
  • 27 s para subir una rueda de moto de 28 a 35 psi, según Fanttik
  • Batería de 2500 mAh con carga por USB-C
  • Linterna integrada

Inconvenientes

  • Funciona y se carga solo entre 5 y 45 °C
  • Se detiene para enfriarse con uso prolongado
  • El modo moto no baja de 26 psi
  • Unas tres horas para cargarlo del todo

Nuestro análisis

El Fanttik X9 Pro es un compresor de batería del tamaño de un móvil grueso, pensado sobre todo para motos y bicis, aunque también sirve para rellenar un coche. Lo que lo separa de los Xiaomi de esta categoría es la relación entre tamaño y rendimiento: pesa unos 450 g según el análisis de Ultimate Motorcycling, mide unos 12,4 × 7,4 × 4,6 cm sin la manguera y, según Fanttik, sube un neumático de moto de 28 a 35 psi en 27 segundos. Esa es justo la operación que harás más veces: corregir la presión antes de salir o tras un cambio de temperatura.

El manejo está bien resuelto. Tiene cinco modos: moto (35 psi por defecto, ajustable de 26 a 43), coche, bici, balón y uno profesional libre de 3 a 150 psi. Eliges la presión, aprietas y se para solo al llegar, con una precisión anunciada de ±1 psi; en la prueba de Ultimate Motorcycling la lectura coincidió con un manómetro de referencia por una décima. La manguera se enrosca a la carcasa y, al sacarla, enciende el aparato. La batería es de 2500 mAh (18,5 Wh), se carga por USB-C y, según la marca, da unos 23 minutos de funcionamiento continuo, de sobra para varios ajustes de presión o para rellenar una rueda tras reparar un pinchazo. Lleva linterna y modo SOS.

Tiene límites que conviene conocer. Fanttik indica que funciona y se carga entre 5 y 45 °C, así que en una mañana de invierno por debajo de 5 grados puede no colaborar; los Xiaomi admiten temperaturas más bajas. Con uso continuo se calienta y, cuando lo hace, se detiene hasta enfriarse, algo que la marca considera normal pero que alarga el inflado de una rueda vacía. El modo moto no baja de 26 psi, poco si alguna vez desinflas para pista: ahí tienes que pasar al modo profesional. Cargarlo del todo lleva unas tres horas, y la pantalla viene con un plástico protector que hay que quitar.

Recuerda también qué es: un compresor para mantener la presión y para volver a inflar una rueda reparada, no un sistema de reparación. Si pinchas un neumático sin cámara, primero tienes que tapar el agujero con un kit de mechas y después inflar. Juntos, compresor y kit ocupan poco más que un estuche de gafas.

Es la mejor opción para la mayoría de moteros que viajan: ligero, rápido con presiones de moto y fácil de llevar siempre encima. Si quieres un compresor que también te resuelva con soltura el coche familiar y no te importa que abulte el doble, el Xiaomi Compresor 2 Pro tiene más batería y sopla más. Si buscas algo más sencillo y no te preocupa tardar algo más, el Xiaomi Compresor 2 es más discreto.

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